Relatos de Ficción
Cuentos, narraciones, relatos breves, canciones, historias y demás universos dictados por la inspiración
Novedad
Últimas palabras
Imagen PixabayLe pido que haga todo lo posible por mantener con vida a mi marido un poco más. Estaré allí en treinta minutos. Gracias Cuelgo el teléfono. Elijo seda negra para enfundar mis piernas en un elegante luto. Mientras la tela va cubriendo mi piel, cientos de...
La avenida del moral
No fallaba. Siempre que probaba esas moras volvía instantáneamente a los 15 años. A ese mismo árbol que entonces asomaba por el muro del Cesáreo con una portentosa ofrenda de tentaciones imposible de ignorar. Él y su hermano escogían la hora de la siesta para robar...
Día de fiesta
Pertrechado con su equipo fotográfico, Javier se había trasladado ese día a los suburbios de la ciudad. Entre las sombras que enmascaraban su presencia pensó si habría merecido la pena el sablazo del taxi.
En el país de los gigantes huesudos
Imagen @noticiasdecastelldefels -¡Ven Alexia! Vamos a escondernos aquí, a ver si los vemos. -¿Crees que habremos llegado al país de los gigantes, Lidia? –Preguntó su hermana. -¡Pues claro, tonta! Solo alguien muy alto y con un culo muy grande podría sentarse aquí. Las...
Respiración contenida
Una niña observa desde su ventana, con la respiración contenida, la partida de su padre. ¿Adónde se dirige que causa tanta zozobra a la pequeña?
Hilos de imaginación
Únicamente los niños aplastan su nariz contra los vidrios, decía «El Principito». Hoy arranca la historia en un escaparate decorado con hilos de imaginación.
Guillermina siempre tan divina
Imagen de Lilly Cantabile en Pixabay-Señora Guillermina, cuánto tiempo que no la veíamos por Buenaserena. ¡Tiene usted muy buen aspecto! –Pregonaba aquella señora en un tono de voz exageradamente alto. -Pues sí, para qué vamos a engañarnos. Bastante mejor que el tuyo....
El pueblo tras la ventana
La calle era un hervidero de voces infantiles que Guillermina contemplaba como si la primavera acabara de llegar. Las lluvias de los últimos días había dejado una luz dorada en las aceras que ella trasladaba a los campos de su pueblo tras la ventana.
¿Por qué no te lo pones tú…?
Fotos en Pixabay Lo que se temía Luis, al final, sucedió. No sabía si a consecuencia de tantos días de confinamiento o, simplemente, porque tenía que pasar. Guillermina había amanecido mojada. Era la primera vez. Hasta ahora el Alzheimer estaba oscureciendo la memoria...
Lo que daría por unos huevos….
A Guillermina, octogenaria enferma de Alzheimer, le gustan los huevos, aunque a veces no se acuerda. En su encuentro con el mozo que trae la compra del súper surgen los huevos, pero no sabe por qué… solo sabe que si piensa en ellos, la boca se le hace agua. Capítulo 3 del relato: «Y de pronto, mi madre…»










