Las dos vidas de Mina Indigo

por | May 5, 2025 | Blog | 0 Comentarios

La doble vida de Mina Indigo

La hechizante señorita Guillermina Indigo ha sido un bálsamo “desengrasante” (que me perdone su autora, no es mi intención desmerecerla) de otra lectura mucho más densa de la que hablaré cuando sea capaz de terminarla.

Su historia de fantasmas en torno a un misterio bien cocinado en una trama diseñada con acierto por la Barcelona de finales del s. XIX da lugar a un libro de entretenimiento muy resultón. Y en audiolibro súper agradecido. 

Alaitz Leceaga, mi estreno con la autora, despliega con lograda naturalidad la ambientación decimonónica de la novela para darnos a conocer a su personaje principal, Mina Indigo. Una mujer adelantada a su tiempo, perspicaz y muy inteligente cuyas habilidades espiritistas sirven para sablear a la distinguida burguesía barcelonesa de la época y para atrapar al lector en su peculiar tela de araña. Enfundada en una piel a lo Sherlock Holmes, nuestra protagonista participará activamente en la resolución de un crimen mientras la Ciudad Condal se prepara para la Exposición Universal de 1888. Durante este viaje conoceremos al patólogo forense, el doctor Ellis, encargado de alterar las feromonas de la médium en una, a veces, perversa relación de mírame y no me toques; al inspector Bocanegra, o los asistentes de Mina, Baxter y Zelsa, todos con sus secretos y fantasmas a rastras que se nos desvelan a través de los saltos temporales de la narración. 

Me ha gustado mucho el juego de la autora con lo real y lo irreal, con la apariencia de verdad y con la autenticidad en torno a las habilidades de Mina Indigo, a veces estafadora y a veces ¿real adivinadora? Hace un retrato fidedigno de la pasión que despertaba el espiritismo en las clases altas de aquella época en que la hipocresía se expresaba con cortés elegancia.

Y me ha encantado lo bien que se mueve Mina Indigo por las dos Barcelonas retratadas. La glamurosa del Ensanche con sus fiestas y sus lujosas mansiones y la más humilde del Raval y las chabolas, a la que nuestra protagonista suele acceder disfrazada de hombre. Recrea tan bien estos escenarios que los he visualizado de forma casi cinematográfica, lo cual no significa otra cosa sino el acierto de la autora para narrar.

 

Una refrescante y adictiva lectura. Sin duda.

 

La doble vida de Mina Indigo

La hechizante señorita Guillermina Indigo ha sido un bálsamo “desengrasante” (que me perdone su autora, no es mi intención desmerecerla) de otra lectura mucho más densa de la que hablaré cuando sea capaz de terminarla.

Su historia de fantasmas en torno a un misterio bien cocinado en una trama diseñada con acierto por la Barcelona de finales del s. XIX da lugar a un libro de entretenimiento muy resultón. Y en audiolibro súper agradecido. 

Alaitz Leceaga, mi estreno con la autora, despliega con lograda naturalidad la ambientación decimonónica de la novela para darnos a conocer a su personaje principal, Mina Indigo. Una mujer adelantada a su tiempo, perspicaz y muy inteligente cuyas habilidades espiritistas sirven para sablear a la distinguida burguesía barcelonesa de la época y para atrapar al lector en su peculiar tela de araña. Enfundada en una piel a lo Sherlock Holmes, nuestra protagonista participará activamente en la resolución de un crimen mientras la Ciudad Condal se prepara para la Exposición Universal de 1888. Durante este viaje conoceremos al patólogo forense, el doctor Ellis, encargado de alterar las feromonas de la médium en una, a veces, perversa relación de mírame y no me toques; al inspector Bocanegra, o los asistentes de Mina, Baxter y Zelsa, todos con sus secretos y fantasmas a rastras que se nos desvelan a través de los saltos temporales de la narración. 

Me ha gustado mucho el juego de la autora con lo real y lo irreal, con la apariencia de verdad y con la autenticidad en torno a las habilidades de Mina Indigo, a veces estafadora y a veces ¿real adivinadora? Hace un retrato fidedigno de la pasión que despertaba el espiritismo en las clases altas de aquella época en que la hipocresía se expresaba con cortés elegancia.

Y me ha encantado lo bien que se mueve Mina Indigo por las dos Barcelonas retratadas. La glamurosa del Ensanche con sus fiestas y sus lujosas mansiones y la más humilde del Raval y las chabolas, a la que nuestra protagonista suele acceder disfrazada de hombre. Recrea tan bien estos escenarios que los he visualizado de forma casi cinematográfica, lo cual no significa otra cosa sino el acierto de la autora para narrar.

 

Una refrescante y adictiva lectura. Sin duda.

 

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Matilde Bello

Matilde Bello

Periodista y escritora

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