La Vegetariana

por | Feb 1, 2024 | Blog | 0 Comentarios

La Vegetariana

Profundamente perturbadora. Emocionalmente intensa y disruptiva.

Le tenía muchas ganas a la surcoreana Han Kang y el viaje ha sido inquietante y arrollador, de esos que te dejan “tocado” por lo que cuenta, y por cómo lo cuenta.

La Vegetariana, @rata_books, es una novela que perfora las defensas del lector con una hábil puesta en escena cuyo mayor prodigio es silenciar a su protagonista. Yeonghye, la mujer sobre la que gira la historia, no tiene voz en este entierro, una baza jugada con un talento descomunal por parte de la autora, que no solo nos cierra la puerta al subconsciente del personaje, con lo cual lo moldeamos a capricho, sino que además nos mantiene en vilo sin descanso, alimentando una irritante frustración a medida que se suceden los acontecimientos de las 212 páginas del libro.

¿Y cómo conocemos a Yeonghye? Pues a través de tres narradores: su marido, su cuñado y su hermana, por este orden y en tiempos cronológicos distintos. A ella, directamente, solo accederemos a través de sus terribles pesadillas (rozando el gore) que son las que desencadenan su decisión de hacerse vegetariana. Pero mucho ojo con acercarte a la novela por tu simpatía con el movimiento verde, que hasta en el título de la obra ha sabido Kang ser alevosamente ambigua. Olvídate. Esto no es un alegato pro veganismo. El título es solo la piel en la que se camufla una historia llena de capas por las que hay que escarbar a conciencia para desentrañar todos sus lodos: patriarcado, violencia de padres a hijos, violencia dentro del matrimonio, violencia social, sumisión sexual, instintos suicidas…Tenemos un paquete completo de aberraciones instigadas sobre una protagonista cuya belleza oscura es hipnótica; irresistible narrativamente hablando. Al menos, tal y como yo he completado las aristas de este impenetrable personaje.

Esa mujer de la que el cretino de su marido dice “Yeonghye no tiene ningún atractivo en especial ni defecto en particular”, haciéndola completamente invisible y desprovista de alma, brilla, sin embargo, por su incuestionable coraje. Su inspirada insurrección contra el orden establecido se nutre de una fortaleza feroz y a veces inexplicable que le permiten llegar hasta el final en su despropósito. 

Esas atroces pesadillas que de pronto rompen la inercia de Yeonghye son la forma que tiene su subconsciente de rebelarse al statu quo. Su metamorfosis no consiste en dejar de comer carne, sino en alejarse de la especie que la ultraja y en la que no se reconoce. Yeonghye, como un eco del imaginario kafkiano, inicia su propia revolución pacífica para transmutar al mundo vegetal de forma audaz e irrevocable. La escenificación de los obstáculos que se encuentra es a cual más surrealista y estremecedora. Un tránsito solo amortiguado por la escalofriante pero hermosísima deshumanización de la protagonista: «Todos los árboles del mundo me parecen mis hermanos»

Sin duda una de las novelas más turbulentas que he leído en mi vida. Áspera. Sin adornos. Sin tregua. Asfixiante. Cruda. Espeluznante. Pero magistral y eterna. Y fascinante.

No me cabe duda que volveré a leerla.

 

La Vegetariana

Profundamente perturbadora. Emocionalmente intensa y disruptiva.

Le tenía muchas ganas a la surcoreana Han Kang y el viaje ha sido inquietante y arrollador, de esos que te dejan “tocado” por lo que cuenta, y por cómo lo cuenta.

La Vegetariana, @rata_books, es una novela que perfora las defensas del lector con una hábil puesta en escena cuyo mayor prodigio es silenciar a su protagonista. Yeonghye, la mujer sobre la que gira la historia, no tiene voz en este entierro, una baza jugada con un talento descomunal por parte de la autora, que no solo nos cierra la puerta al subconsciente del personaje, con lo cual lo moldeamos a capricho, sino que además nos mantiene en vilo sin descanso, alimentando una irritante frustración a medida que se suceden los acontecimientos de las 212 páginas del libro.

¿Y cómo conocemos a Yeonghye? Pues a través de tres narradores: su marido, su cuñado y su hermana, por este orden y en tiempos cronológicos distintos. A ella, directamente, solo accederemos a través de sus terribles pesadillas (rozando el gore) que son las que desencadenan su decisión de hacerse vegetariana. Pero mucho ojo con acercarte a la novela por tu simpatía con el movimiento verde, que hasta en el título de la obra ha sabido Kang ser alevosamente ambigua. Olvídate. Esto no es un alegato pro veganismo. El título es solo la piel en la que se camufla una historia llena de capas por las que hay que escarbar a conciencia para desentrañar todos sus lodos: patriarcado, violencia de padres a hijos, violencia dentro del matrimonio, violencia social, sumisión sexual, instintos suicidas…Tenemos un paquete completo de aberraciones instigadas sobre una protagonista cuya belleza oscura es hipnótica; irresistible narrativamente hablando. Al menos, tal y como yo he completado las aristas de este impenetrable personaje.

Esa mujer de la que el cretino de su marido dice “Yeonghye no tiene ningún atractivo en especial ni defecto en particular”, haciéndola completamente invisible y desprovista de alma, brilla, sin embargo, por su incuestionable coraje. Su inspirada insurrección contra el orden establecido se nutre de una fortaleza feroz y a veces inexplicable que le permiten llegar hasta el final en su despropósito. 

Esas atroces pesadillas que de pronto rompen la inercia de Yeonghye son la forma que tiene su subconsciente de rebelarse al statu quo. Su metamorfosis no consiste en dejar de comer carne, sino en alejarse de la especie que la ultraja y en la que no se reconoce. Yeonghye, como un eco del imaginario kafkiano, inicia su propia revolución pacífica para transmutar al mundo vegetal de forma audaz e irrevocable. La escenificación de los obstáculos que se encuentra es a cual más surrealista y estremecedora. Un tránsito solo amortiguado por la escalofriante pero hermosísima deshumanización de la protagonista: «Todos los árboles del mundo me parecen mis hermanos»

Sin duda una de las novelas más turbulentas que he leído en mi vida. Áspera. Sin adornos. Sin tregua. Asfixiante. Cruda. Espeluznante. Pero magistral y eterna. Y fascinante.

No me cabe duda que volveré a leerla.

 

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Matilde Bello

Matilde Bello

Periodista y escritora

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