Las fotografías de mi salón
Fue mi primera obra, el resultado de la inevitable metamorfosis que se sufre después de superar la indigencia a la que, a veces, nos condenan las dentelladas de la vida.
Los relatos surgían en forma de jirones de piel que se desprendían, favoreciendo una oxigenación inédita, como cuando abres puertas y ventanas para ventilar una casa después de una larga temporada cerrada. Me acomodé en el salón de mi alma y, pluma en mano, me dejé llevar.
En resumen, Desde el salón de mi alma soy yo en la versión más transparente posible: desnuda, con la sensibilidad exaltada y sin filtros. Me dedico a airear lo «mío», es cierto, aunque no dejan de ser asuntos de todos: las urgencias del tiempo, el espejo de la infancia, la casquivana memoria, la chantajista nostalgia, el necesario deseo, el bloqueante miedo, la ebullición de los sueños, los sabores del amor, las caras de la soledad, la salud del silencio… También hago un poco de ficción personificando al sol, el fuego, la luna, el mar o el viento y manteniendo con la naturaleza conversaciones de franca admiración.

Diría que todos y cada uno de los relatos tienen tragaluces, aberturas, claraboyas, ventanales y portones suficientes para que te cueles y los vivas bajo tus propias y exclusivas experiencias. Es la máxima ambición del escritor: que el lector haga suya la lectura, que cree ese vínculo de pertenencia único con el libro.
La primera edición de Desde el salón de mi alma (Diversidad Literaria, 2021) surgió de forma inesperada tras ganar un concurso literario —¡ay, esa vanidad…!— que me premió con la publicación del libro. Ahora, este relanzamiento de 2026 obedece a una necesidad de reconstruir la obra, con una arquitectura reorganizada en la que se suprimen algunos textos de entonces que no casaban del todo, se introducen relatos nuevos e inéditos y se revisan absolutamente todos los relatos.
También se incorpora una cubierta diseñada por el mismo autor que firma las ilustraciones interiores: Guillermo Martín Urquizu, fallecido el pasado mes de enero, y a quien le debía esta portada. No fui diligente con los tiempos. Mi gran amigo Guille no tuvo ocasión de ver el libro publicado, y eso me quema…

Dicho esto, te anuncio que voy a abrir mi salón, que mantiene las ventanas en pompa, para que eches un vistazo a las numerosas fotografías que, desde las distintas paredes, me recuerdan lo importante que es mantener el alma presente, los recuerdos vivos y la consciencia bien atenta.
Durante la próxima semana publicaré algunos extractos de mis relatos, pequeños lienzos que decoran mi salón, que tiene, definitivamente, un carácter contemplativo, íntimo, pero universal.
Y después llegará el sorteo, solo en Instagram, de un par de ejemplares de la primera edición —la de la cubierta negra—, en colaboración con @rafaperezdelgado, que ya en su día hizo una impagable reseña de mi «salón».
A partir del lunes puedes acercarte a siete miradas íntimas sobre asuntos universales: el tiempo, la infancia, la memoria, el amor, el silencio, los sueños, la reconciliación…
Pequeños lienzos que decoran mi alma y que, espero, encuentren un lugar en la tuya.
Desde el salón de mi alma
Disponible en E-book en KOBO
Fue mi primera obra, el resultado de la inevitable metamorfosis que se sufre después de superar la indigencia a la que, a veces, nos condenan las dentelladas de la vida.
Los relatos surgían en forma de jirones de piel que se desprendían, favoreciendo una oxigenación inédita, como cuando abres puertas y ventanas para ventilar una casa después de una larga temporada cerrada. Me acomodé en el salón de mi alma y, pluma en mano, me dejé llevar.
En resumen, Desde el salón de mi alma soy yo en la versión más transparente posible: desnuda, con la sensibilidad exaltada y sin filtros. Me dedico a airear lo «mío», es cierto, aunque no dejan de ser asuntos de todos: las urgencias del tiempo, el espejo de la infancia, la casquivana memoria, la chantajista nostalgia, el necesario deseo, el bloqueante miedo, la ebullición de los sueños, los sabores del amor, las caras de la soledad, la salud del silencio… También hago un poco de ficción personificando al sol, el fuego, la luna, el mar o el viento y manteniendo con la naturaleza conversaciones de franca admiración.

Diría que todos y cada uno de los relatos tienen tragaluces, aberturas, claraboyas, ventanales y portones suficientes para que te cueles y los vivas bajo tus propias y exclusivas experiencias. Es la máxima ambición del escritor: que el lector haga suya la lectura, que cree ese vínculo de pertenencia único con el libro.
La primera edición de Desde el salón de mi alma (Diversidad Literaria, 2021) surgió de forma inesperada tras ganar un concurso literario —¡ay, esa vanidad…!— que me premió con la publicación del libro. Ahora, este relanzamiento de 2026 obedece a una necesidad de reconstruir la obra, con una arquitectura reorganizada en la que se suprimen algunos textos de entonces que no casaban del todo, se introducen relatos nuevos e inéditos y se revisan absolutamente todos los relatos.
También se incorpora una cubierta diseñada por el mismo autor que firma las ilustraciones interiores: Guillermo Martín Urquizu, fallecido el pasado mes de enero, y a quien le debía esta portada. No fui diligente con los tiempos. Mi gran amigo Guille no tuvo ocasión de ver el libro publicado, y eso me quema…

Dicho esto, te anuncio que voy a abrir mi salón, que mantiene las ventanas en pompa, para que eches un vistazo a las numerosas fotografías que, desde las distintas paredes, me recuerdan lo importante que es mantener el alma presente, los recuerdos vivos y la consciencia bien atenta.
Durante la próxima semana publicaré algunos extractos de mis relatos, pequeños lienzos que decoran mi salón, que tiene, definitivamente, un carácter contemplativo, íntimo, pero universal.
Y después llegará el sorteo, solo en Instagram, de un par de ejemplares de la primera edición —la de la cubierta negra—, en colaboración con @rafaperezdelgado, que ya en su día hizo una impagable reseña de mi «salón».
A partir del lunes puedes acercarte a siete miradas íntimas sobre asuntos universales: el tiempo, la infancia, la memoria, el amor, el silencio, los sueños, la reconciliación…
Pequeños lienzos que decoran mi alma y que, espero, encuentren un lugar en la tuya.
Desde el salón de mi alma
Disponible en E-book en KOBO

