El libro de las ilusiones

por | Oct 10, 2024 | Blog | 6 Comentarios

El libro de las ilusiones

Mi tercer Auster. Mi tercera cita con este autor de pulcra y concienzuda pluma entrenada para embaucarte hasta volar. Baumgartner fue el cebo para conocerlo; Invisible el pretexto para un buen revolcón; El libro de las ilusiones ha sido la consagración de mi idolatría. ¡Qué quieres que te diga! Estoy en pleno atontamiento.

El libro de las ilusiones es una historia de corazones rotos, de almas moribundas que cuando encuentran el modo de engancharse a la vida llevan al lector a un tiovivo de espejismos sensoriales. David Zimmer, personaje devastado por la pérdida de su familia en accidente de avión, nos narra ese milagro, el de reconstruirse, casi por casualidad, a través de un actor de cine mudo que un día, lo que son las cosas, le hace reír. ¡Ay, Héctor Mann! Adoré tu bigote: “filamento agitado de ansiedades, comba de saltos metafísicos, trémula hebra de azoramiento”. Llegaste a crearme tal necesidad que me fui a Google a buscarte. Primera ilusión conseguida.

Zimmer, profesor universitario, siente tal fascinación por este actor de la gestualidad parlante que acaba escribiendo un libro sobre él, y es ahí donde nos embarcamos en una soberbia narrativa de historias entrelazadas, de subtramas empastadas tan magistralmente que consigue eso que todo lector ansía: expatriarnos de nuestra piel para orbitar por la belleza de lo imaginario. Ilusión completa.

El caso es que Zimmer investigando sobre Mann es Zimmer encontrándose a sí mismo. Una oportunidad para eso que había olvidado: vivir. El relato paralelo de varias historias no exentas de sueños, de tragedia y comedia, no deja de ser su propio relato. El de todos, de hecho. El de cómo mirar al horizonte para sentir la ambición de conquistarlo. Un reto. Un desafío emocionante cuando la esperanza aparece con sus dádivas. A veces solo una ilusión. Pero apasionante en todo caso.

Así vas consumiendo la novela. Con ganas de saber qué pasa con el tal Héctor Mann para averiguar qué sucede con Zimmer. Con una intensidad narrativa que mantiene el tipo en todo momento, creando atmósferas al más puro estilo hitchcockiano en algunos momentos, y con ese final Auster total. ¿Cómo que final? Necesito más. Quiero más. Ya lo he dicho al principio. Estoy en pleno atontamiento.

El libro de las ilusiones, con ese juego metaliterario, con esa explosión de luces cinematográficas enfocando a varios sitios a la vez, me ha hecho sentir como si viajara en moto. Auster a los mandos sobre un itinerario de virajes imposibles que él, sin embargo, domina con la seguridad y el talento del que sabe lo que se hace. A veces pasando por lugares sórdidos, clavando rodilla en el asfalto con audacia; a veces aminorando para, desde atrás, firmemente sujeta a su espalda, no perderme los matices del paisaje. Siempre dejándome llevar con la satisfacción de estar disfrutando plenamente.

Termino con un dato curioso, por si te apetece echar un vistazo. En un momento de la novela Zimmer asiste a un pase privado de una de las películas secretas de Héctor Mann “La vida interior de Martin Frost” descrita por el profesor de principio a fin. Paul Auster quiso hacer de esta ilusión algo tangible y dirigió una película real con el mismo título. Se estrenó en 2007. Haz click en el enlace para ver un trailer

El libro de las ilusiones

Mi tercer Auster. Mi tercera cita con este autor de pulcra y concienzuda pluma entrenada para embaucarte hasta volar. Baumgartner fue el cebo para conocerlo; Invisible el pretexto para un buen revolcón; El libro de las ilusiones ha sido la consagración de mi idolatría. ¡Qué quieres que te diga! Estoy en pleno atontamiento.

El libro de las ilusiones es una historia de corazones rotos, de almas moribundas que cuando encuentran el modo de engancharse a la vida llevan al lector a un tiovivo de espejismos sensoriales. David Zimmer, personaje devastado por la pérdida de su familia en accidente de avión, nos narra ese milagro, el de reconstruirse, casi por casualidad, a través de un actor de cine mudo que un día, lo que son las cosas, le hace reír. ¡Ay, Héctor Mann! Adoré tu bigote: “filamento agitado de ansiedades, comba de saltos metafísicos, trémula hebra de azoramiento”. Llegaste a crearme tal necesidad que me fui a Google a buscarte. Primera ilusión conseguida.

Zimmer, profesor universitario, siente tal fascinación por este actor de la gestualidad parlante que acaba escribiendo un libro sobre él, y es ahí donde nos embarcamos en una soberbia narrativa de historias entrelazadas, de subtramas empastadas tan magistralmente que consigue eso que todo lector ansía: expatriarnos de nuestra piel para orbitar por la belleza de lo imaginario. Ilusión completa.

El caso es que Zimmer investigando sobre Mann es Zimmer encontrándose a sí mismo. Una oportunidad para eso que había olvidado: vivir. El relato paralelo de varias historias no exentas de sueños, de tragedia y comedia, no deja de ser su propio relato. El de todos, de hecho. El de cómo mirar al horizonte para sentir la ambición de conquistarlo. Un reto. Un desafío emocionante cuando la esperanza aparece con sus dádivas. A veces solo una ilusión. Pero apasionante en todo caso.

Así vas consumiendo la novela. Con ganas de saber qué pasa con el tal Héctor Mann para averiguar qué sucede con Zimmer. Con una intensidad narrativa que mantiene el tipo en todo momento, creando atmósferas al más puro estilo hitchcockiano en algunos momentos, y con ese final Auster total. ¿Cómo que final? Necesito más. Quiero más. Ya lo he dicho al principio. Estoy en pleno atontamiento.

El libro de las ilusiones, con ese juego metaliterario, con esa explosión de luces cinematográficas enfocando a varios sitios a la vez, me ha hecho sentir como si viajara en moto. Auster a los mandos sobre un itinerario de virajes imposibles que él, sin embargo, domina con la seguridad y el talento del que sabe lo que se hace. A veces pasando por lugares sórdidos, clavando rodilla en el asfalto con audacia; a veces aminorando para, desde atrás, firmemente sujeta a su espalda, no perderme los matices del paisaje. Siempre dejándome llevar con la satisfacción de estar disfrutando plenamente.

Termino con un dato curioso, por si te apetece echar un vistazo. En un momento de la novela Zimmer asiste a un pase privado de una de las películas secretas de Héctor Mann “La vida interior de Martin Frost” descrita por el profesor de principio a fin. Paul Auster quiso hacer de esta ilusión algo tangible y dirigió una película real con el mismo título. Se estrenó en 2007. Haz click en el enlace para ver un trailer

Puedes hacer una consulta por Whatsapp

¡Hola! Haga clic en mi foto para iniciar un chat por Whatsapp

Matilde Bello

Matilde Bello

Periodista y escritora

online

Pin It on Pinterest

Share This