Escritura, la luz con la que cantas
Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay
Arañaste mis heridas con fiereza, como si miles de pieles las cubrieran y hubiera que ir levantando una a una, hasta llegar al rincón oscuro donde hostigaban a mi alma, anestesiada. Me miraste en silencio, sorprendida por la profundidad de la nada, y entre exclamaciones y mayúsculas una pluma ocurrente se quedó a expensas de mi mirada.
Encuaderna el dolor en una edición limitada, me dijiste. Deja que fluya, que vomite la espuma en la que estás atrapada. Concédele sus capítulos, titulares singulares de letras amargas. Deja que grite tu nombre hasta que su voz se marchite en el fragor de la batalla, que sienta pereza de seguir luchando porque tú ya no estás dispuesta a alimentarla.
Y abriste una, diez, cientos de páginas a una esperanza que emergía de las tinieblas con varios fardos de ilusión a la espalda. Que la escritura sea la luz con la que cantas, me animaste, porque el horizonte aguarda con su bandera blanca, con su cielo sembrado de acertijos, sí, pero con un sol eterno que entre las nubes se levanta.
Y me dejé llevar por la inspiración con la que me azuzabas. Desmenucé en el papel trocitos de desesperación, de amargura y de rabia y aparecieron emociones con su traje nuevo, tras largo tiempo abandonadas. Se me llenaron las manos de primavera, de ternura las palabras, firmé la paz con la vida, que sentada en la playa me dijo que ya tardaba.
Y aquí seguimos juntas, tú achuchando para que escriba, yo clamando para que no te vayas. Hay días de insólita intuición en los que surgen los sentimientos como ríos desbordados que solo necesitan encauzar las aguas; otros son barquitos a la deriva, un desfile de ideas sin ton ni son, de voluntades desordenadas.
Pero siempre cumplidora, escritura, a tu destino estoy atada. Me acunas en tu lecho narrativo, me duermo entre insinuaciones veladas, libero la imaginación a tu abrigo, la seduces, acabamos las dos excitadas. Ahora que camino contigo, la luna sonríe a la luz del día, la noche saluda con sus fábulas, te ofreces generosa a mis sentidos, me entrego a la libertad que me regalas.
«Es escribiendo, alejándonos un poco de la realidad para observarla, cuando estamos más presentes»
Alison Bechdel
Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay
Arañaste mis heridas con fiereza, como si miles de pieles las cubrieran y hubiera que ir levantando una a una, hasta llegar al rincón oscuro donde hostigaban a mi alma, anestesiada. Me miraste en silencio, sorprendida por la profundidad de la nada, y entre exclamaciones y mayúsculas una pluma ocurrente se quedó a expensas de mi mirada.
Encuaderna el dolor en una edición limitada, me dijiste. Deja que fluya, que vomite la espuma en la que estás atrapada. Concédele sus capítulos, titulares singulares de letras amargas. Deja que grite tu nombre hasta que su voz se marchite en el fragor de la batalla, que sienta pereza de seguir luchando porque tú ya no estás dispuesta a alimentarla.
Y abriste una, diez, cientos de páginas a una esperanza que emergía de las tinieblas con varios fardos de ilusión a la espalda. Que la escritura sea la luz con la que cantas, me animaste, porque el horizonte aguarda con su bandera blanca, con su cielo sembrado de acertijos, sí, pero con un sol eterno que entre las nubes se levanta.
Y me dejé llevar por la inspiración con la que me azuzabas. Desmenucé en el papel trocitos de desesperación, de amargura y de rabia y aparecieron emociones con su traje nuevo, tras largo tiempo abandonadas. Se me llenaron las manos de primavera, de ternura las palabras, firmé la paz con la vida, que sentada en la playa me dijo que ya tardaba.
Y aquí seguimos juntas, tú achuchando para que escriba, yo clamando para que no te vayas. Hay días de insólita intuición en los que surgen los sentimientos como ríos desbordados que solo necesitan encauzar las aguas; otros son barquitos a la deriva, un desfile de ideas sin ton ni son, de voluntades desordenadas.
Pero siempre cumplidora, escritura, a tu destino estoy atada. Me acunas en tu lecho narrativo, me duermo entre insinuaciones veladas, libero la imaginación a tu abrigo, la seduces, acabamos las dos excitadas. Ahora que camino contigo, la luna sonríe a la luz del día, la noche saluda con sus fábulas, te ofreces generosa a mis sentidos, me entrego a la libertad que me regalas.
«Es escribiendo, alejándonos un poco de la realidad para observarla, cuando estamos más presentes»
Alison Bechdel
Tus palabras, trasmiten sin barreras ni tapujos. Me haces participe y …necesito tu escritura para pasear por la Vida sintiendola.
Gracias
No sé si digo suficientemente lo que me reconfortan vuestros comentarios.
Graciasssss
Qué inmenso poder tienen las palabras!!
Capaces de cambiar los sentimientos, la vida, el dolor y llenarnos de paz, dulzura y esperanza.
Hermoso como siempre. Un abrazo
Como dice la cita de Alison Beschdel, así funciona en mi caso: “Es escribiendo, alejándonos un poco de la realidad para observarla, cuando estamos más presentes”. No es otra cosa que detenerse a sentir, pensar, recibir, y no siempre tiene que ser escribiendo pero es un ejercicio que nos ayuda a desgranar todo ese mundo interior que llevamos dentro.
Gracias por tu sensibilidad Nieves