Flor de cardo

Flor de cardo

Flor de cardo Imagen de Zahaoha en Pixabay –Yvaina lo buscó más allá del odio que mostraban sus ojos… Apoyada en la pared de la cama, Esther observó a su hija Sara sentada frente a ella con el rostro anidado en las cuencas de sus manos y las piernas en cruz. Sonrió....
Estrés

Estrés

Estrés —¡No me mires así! Son solo ojeras. ­—Como las de un mapache —ensalza mi yo más irreverente—. ¿La has encontrado? —¿El qué? —La pulga que te ha dado la noche toledana —se burla. —No te tragarás un sapo que te vomite en las tripas… ¡Qué tortura! Descorro las...
Permiso para soñar

Permiso para soñar

Déjame acunar en tu frente estos ojos perdidos y llévame lejos de mí mismo, como si fuéramos errantes en un paraíso de precipicios y en tus brazos conquistara el permiso para soñar.

Las ataduras del tiempo

Las ataduras del tiempo

Víctor despertó una mañana más con la sensación de tener el tiempo enroscado en las entrañas. Los días se pisoteaban unos a otros arrojando, en su letanía de horas, unas ataduras invisibles.

Espionaje fragante

Espionaje fragante

Llevaba diez minutos de obnubilado espionaje. Entregado al deleite que le procuraban esas manos de finos dedos y diestra paciencia y ese rostro de perfil aniñado que en la concentración adquiría una belleza privilegiada, ajena a todo prosaísmo, Félix sintió en sus ingles un delator pellizco de su limerencia.

¡Justo a tiempo!

¡Justo a tiempo!

¿Eres de los que pierden los nervios por las prisas, por el tiempo, porque alguien te saca de quicio? ¿Hasta dónde crees que llegarías si en un momento dado pierdes el control?

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Matilde Bello

Matilde Bello

Periodista y escritora

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