Tramposa nostalgia
En un charco de silencio ha quedado atrapada la nostalgia y desde esa edad húmeda y eterna reclama su irrebatible feudo.
En un charco de silencio ha quedado atrapada la nostalgia y desde esa edad húmeda y eterna reclama su irrebatible feudo.
Déjame acunar en tu frente estos ojos perdidos y llévame lejos de mí mismo, como si fuéramos errantes en un paraíso de precipicios y en tus brazos conquistara el permiso para soñar.
Víctor despertó una mañana más con la sensación de tener el tiempo enroscado en las entrañas. Los días se pisoteaban unos a otros arrojando, en su letanía de horas, unas ataduras invisibles.
Llevaba diez minutos de obnubilado espionaje. Entregado al deleite que le procuraban esas manos de finos dedos y diestra paciencia y ese rostro de perfil aniñado que en la concentración adquiría una belleza privilegiada, ajena a todo prosaísmo, Félix sintió en sus ingles un delator pellizco de su limerencia.
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Matilde Bello
Periodista y escritora
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